BigBlueButton funciona bien con veinte aulas. La pregunta interesante aparece cuando el horario del martes a las ocho pone ciento veinte en simultáneo.
El punto donde aparece el problema

Casi nunca es el campus el que se queda corto: es el servicio de sesiones en vivo. El síntoma típico es audio entrecortado en las salas más pobladas justo en la franja de mayor demanda, mientras el resto del campus responde normal.
Qué consume recursos de verdad
No es el número de aulas sino el número de flujos de video simultáneos. Cada cámara encendida y cada pantalla compartida pesa. Dos aulas de cien personas en audio pueden costar menos que una de treinta con todas las cámaras activas.
Cámaras encendidas
La política de cámaras es la decisión con mayor efecto y es académica, no técnica. Muchas instituciones acuerdan cámara del docente siempre, cámaras de estudiantes en momentos concretos. Eso solo ya cambia el dimensionamiento.
Distribuir el horario
Si todas las clases empiezan en punto, el pico de conexión ocurre en tres minutos. Escalonar inicios cada quince minutos, o mover un bloque de cursos a otra franja, es la medida más barata que existe.
Grabaciones y almacenamiento
Cada grabación requiere procesamiento después de la sesión y espacio permanente. Conviene decidir qué cursos graban, quién accede y cuánto tiempo se conserva antes de que el almacenamiento crezca sin control.
Pruebas antes del semestre
La prueba útil reproduce el horario del día más cargado, con la proporción de cámaras que se espera. Una prueba con cinco personas no dice nada. Ese ejercicio se hace semanas antes del inicio, no la víspera. Ver cómo dimensionar según la concurrencia.
Qué medir durante el ciclo
Aulas simultáneas por franja, participantes por aula, cámaras activas y reportes de calidad de audio. Con dos semanas de datos reales se ajusta el dimensionamiento con criterio y no por sensación.
Protocolo para el docente
Entrar diez minutos antes, revisar audio, saber cómo cerrar micrófonos y tener claro a quién escribir si algo falla. La mayoría de los incidentes reportados son de uso, no del servicio.
Plan de contingencia
Qué se hace si una sala no abre a mitad de semana: alternativa definida para esa hora, aviso a los estudiantes y forma de recuperar la clase. Escrito y conocido por los coordinadores, no en la cabeza de una persona.
Cuándo conviene otra herramienta
Si la institución ya tiene licencias corporativas y un equipo pequeño, delegar la operación en un servicio comercial puede salir mejor. Comparamos ambos caminos en Zoom, Teams y Webex en Moodle y detallamos la herramienta en videoconferencia con BigBlueButton.
Cómo dimensionar antes del periodo
El cálculo parte de tres datos: cuántas sesiones simultáneas habrá en la hora pico, cuántos participantes tendrá la sesión más grande y cuántos de ellos usarán cámara. Las sesiones con muchas cámaras encendidas pesan mucho más que las de audio y presentación. Con esos tres números se define la capacidad necesaria y se evita la situación clásica de aulas que funcionan en marzo y se caen en la semana de exámenes.
Reglas de aula que reducen la carga
Cámara encendida solo cuando aporta, micrófono cerrado por defecto, presentación compartida en lugar de video a pantalla completa y grabación activada únicamente cuando hay una razón académica. Publicar estas reglas al inicio del curso funciona mejor que aplicarlas a mitad de sesión, y reduce de forma notoria los problemas de audio y de conexión intermitente.
Plan B cuando la conexión falla
Toda sesión con nota asociada necesita una alternativa escrita: qué hace el estudiante si se cae la conexión, cuánto tiempo se espera antes de reprogramar y dónde quedará la grabación o el material. Sin ese acuerdo previo, cada corte se resuelve por mensaje privado y termina en reclamos que consumen más tiempo que la clase misma.
La calidad depende de la red del participante
El servidor puede estar bien dimensionado y aun así la clase se ve mal, porque el cuello de botella suele estar en la conexión de cada persona. Dos medidas ayudan más que cualquier ajuste del servidor: pedir que apaguen la cámara cuando no estén hablando y publicar la sesión grabada para quien tuvo problemas. Anuncia también un mínimo razonable de conexión y una alternativa por audio para zonas con señal débil.
Moderación en aulas grandes
Con más de cuarenta participantes, la clase se sostiene con roles: quien expone, quien modera el chat y quien atiende los problemas técnicos. Deja el micrófono cerrado al ingresar, usa la mano alzada para los turnos y reserva los grupos pequeños para el trabajo en equipo. Sin esos acuerdos, el docente termina haciendo soporte técnico en vez de enseñar.
Grabaciones: espacio, permisos y caducidad
Las grabaciones crecen rápido y son el gasto de almacenamiento que nadie presupuestó. Define quién puede verlas, cuánto tiempo se conservan y qué se hace al cerrar el periodo. Avisa al inicio de cada sesión que se está grabando y quién tendrá acceso; es una exigencia de trato de datos personales y evita reclamos posteriores.
