El tablero es la pantalla que todos ven al entrar y casi nadie diseña. Un tablero con doce bloques no informa: distrae.
La primera pantalla

Quien entra a Moodle busca responder dos cosas: qué tengo pendiente y dónde está mi curso. Todo lo que no ayude a esas dos preguntas compite por atención y alarga la carga.
Qué es un bloque
Es un módulo que se ubica en la columna lateral o en el tablero y muestra información puntual: calendario, actividades próximas, cursos, avisos. Se instalan, se configuran y se pueden mostrar según el rol.
Los bloques que sí sirven
Vista general de cursos, con filtros por estado. Actividades próximas, con horizonte corto. Calendario, si la institución realmente lo usa. Un bloque de ayuda con el canal de soporte visible. Cuatro suelen bastar.
Los que conviene quitar
Usuarios en línea, canales externos que nadie lee, bloques duplicados de navegación y cualquier bloque instalado para una campaña que terminó hace dos años. Si nadie lo consulta, es peso muerto.
Vista por defecto institucional
El administrador define un tablero por defecto. Conviene que sea sobrio y que el usuario pueda ajustar el orden sin poder romperlo. Bloquear por completo la personalización suele generar más pedidos al soporte que beneficios.
Bloques según el rol
Un docente necesita ver pendientes de calificación; un estudiante, lo que debe entregar; un coordinador, sus reportes. Con permisos de visualización por bloque se logra sin crear páginas distintas.
Bloques dentro del curso
Dentro del curso la regla es aún más estricta: la columna lateral compite con el contenido y en celular se desplaza al final. Lo importante va en la primera sección del curso, no en un bloque lateral.
Bloques y rendimiento
Algunos bloques consultan calificaciones o recorren todos los cursos del usuario en cada carga. En campus con muchos cursos por persona, eso se nota. Si una página tarda, la lista de bloques es de los primeros lugares donde mirar.
Qué pasa en el celular
La columna de bloques queda debajo del contenido y casi nadie llega. Si algo es imprescindible, no puede vivir solo en un bloque. Revisa nuestra guía de diseño pensado para el celular.
Revisión periódica
Una vez por periodo, listar los bloques activos, preguntar quién los usa y retirar los que nadie nombra. Es una de las intervenciones más baratas para mejorar la experiencia del campus.
Tabla de decisión: dejar, mover o quitar
Para cada bloque activo responde tres preguntas y actúa en consecuencia. ¿Alguien lo consultó en el último periodo? Si no, se quita. ¿La información existe también dentro del curso o en el correo institucional? Si sí, se mueve y se evita la duplicidad. ¿Depende de un servicio externo que puede caerse? Si sí, se aísla y se define qué debe verse cuando ese servicio no responde. Documentar la decisión evita que el mismo bloque vuelva a instalarse el siguiente semestre sin discusión.
Fallos frecuentes y cómo se ven
Tablero que tarda varios segundos en abrir: casi siempre hay un bloque que recorre todos los cursos del usuario. Bloque vacío para estudiantes y lleno para administradores: permisos mal heredados en la categoría. Bloque que reaparece tras una actualización: estaba fijado como obligatorio en la configuración por defecto. Bloque con contenido antiguo: nadie tiene asignado el mantenimiento de ese texto. Registrar quién es responsable de cada bloque resuelve el último caso de forma permanente.
Cuándo no conviene usar un bloque
Si la información es obligatoria para rendir una evaluación, no puede vivir en un bloque: en celular queda debajo del contenido y muchos estudiantes no llegan. Si el mensaje tiene fecha de vencimiento, un aviso del curso funciona mejor porque deja registro en el foro. Si el dato es sensible o depende del rol, conviene una página con permisos explícitos en lugar de confiar en la visibilidad del bloque.
